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Antes de pedir un crédito, mira el panorama completo.

Una buena decisión empieza por saber qué vas a pagar y cómo encaja ese compromiso en tu mes.

Empieza por lo que necesitas.

Define para qué quieres el crédito y qué parte de ese gasto puedes cubrir con tus propios recursos. Pedir más dinero del necesario también puede aumentar el costo del préstamo.

Compara el total, no solo la cuota.

Antes de aceptar, revisa el valor que recibirías, el número de pagos, la tasa, los cargos y el total a pagar. Una cuota más baja puede venir acompañada de un plazo más largo y un costo total mayor.

Deja espacio en tu presupuesto.

Haz las cuentas después de separar vivienda, alimentación, transporte y otros compromisos. Considera también un margen para imprevistos. Si pagar una cuota exige dejar de cubrir un gasto esencial, conviene revisar la decisión.

Tómate el tiempo de leer.

Comprueba quién otorga el crédito, cómo puedes hacer preguntas y qué ocurre si te atrasas. Conserva una copia de las condiciones que aceptes. No compartas claves, códigos de seguridad ni información de acceso a tus cuentas.

Información general de carácter educativo. No constituye una oferta de crédito ni una recomendación financiera individual.

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