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Tu crédito empieza por cuidar tus datos.

Antes de compartir información, revisa dónde estás y qué te están pidiendo.

Comprueba el sitio.

Escribe la dirección que conoces y verifica el dominio completo. Un candado indica que la conexión está cifrada, pero no demuestra por sí solo que una empresa sea legítima.

Protege tus claves.

No entregues contraseñas bancarias, códigos de autenticación ni datos que permitan entrar a tus cuentas. Desconfía de quien te presione para instalar aplicaciones de acceso remoto.

Lee antes de autorizar.

Busca quién recibirá tus datos, para qué los usará y cómo podrás comunicarte. Si no entiendes una autorización, pide una explicación antes de continuar.

No dejes que la urgencia decida.

Una promesa de aprobación garantizada o una presión para pagar de inmediato merece una pausa. Verifica las condiciones y la identidad del destinatario por un canal independiente.

Información general de carácter educativo. No constituye una oferta de crédito ni una recomendación financiera individual.

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